Salida al espacio

Querida Sara:

Hoy estoy un poco nerviosa, pues voy a montarme en una nave espacial en menos de una hora.

En el cole, nos han enseñado el Sistema Solar, los planetas, las lunas de cada planeta… Marta, mi tutora, fue astronauta. De todos los profes que tengo, para mí, Marta es la que mejor explica sobre estas cosas. La última vez que se subió en una nave espacial fue hace dos años, justo el tiempo que lleva siendo tutora de 5º A, mi clase.

Marta dice que todavía no se ha encontrado un planeta en el cual vivan personas como nosotras, ni siquiera se han encontrado aliens o marcianos o bichos raros.

A pesar de todo lo que digan Marta, los astronautas o la estación espacial, yo creo que tenemos dobles en alguna otra galaxia; es decir, que en otro planeta, en otro sistema solar, en otra galaxia, hay alguien igual que yo, que Lucía, que Ángel, que Mariela…¡Incluso que Mónica!, mi segunda profe favorita.

Si alguien tuviera el valor de arriesgar su vida e ir a otra galaxia, podríamos saber la verdad. Yo, de mayor quiero ser astronauta y visitar esos otros sitios.

“Por favor los pasajeros que se vayan a montar en la nave espacial número 17 que pasen por la puerta 22, el despegue va a empezar. Gracias.” Esto es lo que ha dicho la señorita que está metida en el cacharro llamado altavoz. Bueno mañana seguiré escribiendo desde Marte o algún sitio de esos.

Deséame suerte, adiós.

AVRIL

La mejor recompensa

 

Era un mediodía muy soleado, sin una nube. Una señora mayor, que salía del Centro Comercial con cuatro bolsas, iba a cruzar el paso de cebra. Pero había un problema, se le caía una bolsa, la recogía; cuando recogía esa bolsa se le caía otra; cuando recogía la otra, se le caían las naranjas de la primera. No le quedaba más remedio que pedir ayuda.

La gente pasaba y nadie se molestaba en ayudar a esa pobre anciana. Unos minutos después de que la anciana perdiera la esperanza de poder cruzar un paso de cebra, pasó un niño con su abuelito. El niño, al ver a la anciana pidiendo ayuda, le dijo a su abuelo:

– ¡Abuelito, abuelito! ¿Podemos parar nuestro paseo para ayudar a esa anciana a pasar el cruce?

-No estoy seguro hijo, tenemos que ir a casa.-Respondió el abuelo con un poco de enfado.

-Venga, vamos. No tenemos prisa. Ya he acabado todos los deberes.-Dijo el niño pareciendo tener toda la emoción del mundo.

-Bueno, está bien. Vamos a ayudarla.

-Disculpe, señora, nos gustaría ayudarla a cruzar.-Dijo el niño con cara amable.

-Muchas gracias, pequeño. ¿Puedes cargar esta bolsa? Señor, ¿puede con esta otra?

-Sí.-Respondieron los dos.

-Pues marchando.-Dijo la anciana con mucha felicidad.

Cruzaron los tres y, además el abuelo y el niño ayudaron a la anciana subiendo las bolsas a la casa, que estaba a cinco minutos del paso de cebra.

-Mira pequeño, te voy a dar este regalo.-Dijo la abuela con cariño.

-Muchísimas gracias, pero no puedo aceptarlo.-Respondió el niño amablemente.

La señora insistía y, al final, el niño lo cogió y lo abrió. ¿Qué era eso? ¿Una bola de cristal? Si, lo era. Y ¿por qué se lo había dado? Cuando el niño se lo quiso preguntar, la señora desapareció. ¿Cómo ha podido hacer eso? ¿Era una bruja?

 

La música

Para mí, la música es lo mejor que hay en el mundo. No hay otra cosa más bonita. No es por presumir, pero yo estoy en el C.P.M.A.S., o sea el Conservatorio Profesional de Música Arturo Soria. Ya llevo 3 años, estoy en tercero de Enseñanzas Elementales.

Toco la viola. Mi profe se llama Carlos. Hace unos días, tuve un concierto. Yo creo que me salió bien a pesar de estar un tanto nerviosa.Toqué una Gavotta de Bach.

El 18 de mayo tengo otro concierto con la orquesta de cuerda de Enseñanzas Elementales en el Auditorio de Madrid. Os propongo que vengáis; no solo va a tocar mi orquesta, no, sino todas las orquestas del conservatorio. Va a ser espectacular. El año pasado fui, pero solo a ver, no a tocar, pero este año… ¡TOCO!

Viola

El martes 1 de marzo, fui al Auditorio Nacional a ver a Lang Lang. Seguro que habéis oído hablar de él. Para los que no sepan quién es este artista os lo explicaré. Lang lang es un gran pianista. Toca canciones súper difíciles. Yo no he visto a ninguna persona en el mundo que mueva las manos tan rápido como él.

De verdad, os animo a que toquéis un instrumento o, al menos, que os inspiréis con la música. Yo creo que no hay cosa más relajante y bonita que la música.