Yo, Solemne, soy un pájaro normal y corriente al que le gustan todo tipo de lombrices, gana todas las carreras y es un buen estudiante. Pero un día me pasó algo muy extraño. Cuando estaba dando un paseo por la calle Nublesca, observando a todos lo humanos, que estaban desesperados, tristes, contentos, etc…, vi a un niño que subía a los cielos con un globo. Como encima de él caía un rayo de luz, al principio llegué que era el Señor II, el moderno, que volvía a ascender a los cielos. Luego me di cuenta de que simplemente era un niño con un globo en el cielo. ¿Qué? ¿Un niño volando? ¡Eso es imposible! Cuando vi bien el globo lo entendí todo. No estaba volando, simplemente el globo le ascendía.
Decidí llamar a mi amigo Llovente, que es todo lo contrario a lo que soy yo: a él no le gustan todos los tipos de lombrices, solo algunos; él prefiere quedarse sentadito en una nube viéndome ganar carreras; él no es para nada buen estudiante y él se llama Llovente y yo Solemne. Pero los 2 coincidimos en una cosa: somos malos con los demás, sobre todo con los humanos.
Entonces se nos ocurrió una idea brillante: hacer rabiar al niño por haber entrado en nuestro país. Nos repartimos lo trabajos: él traería la colchoneta y la comida, yo traería el cuchillo y la bebida. Cogimos todo y empezamos a desarrollar el plan. Llovente empezó a comer y a comer, en cambio yo empecé a beber y a beber. Con el cuchillo pinchamos el globo e hicimos caer al niño en la colchoneta, colocada sobre una nube.
¡Oh, oh! Llovente había comido mucho y la comida ya se había digerido. No aguantaba más y… ¡se hizo caca encima del niño! Pero en ese momento me di cuenta de que yo había bebido demasiada agua y que iba a reventar y… ¡me hice pis encima del niño! Nuestro plan había funcionado. Le sacamos varias fotos y llamamos a todos nuestros amigos para que se rieran de él. Una vez hecho eso le soltamos de la nube y cayó a la velocidad de la luz. Iba tan rápido que toda la caca y el pis se le iba por los aires. Todos nosotros nos partíamos de risa. Vimos cómo aterrizó en 3 colchones ¡ y un flotador con cabeza de cisne! Ese día nos lo pasamos pipa. ¡Nunca lo olvidaré!