Verano

Ya se ha acabado el curso. Ahora empieza la mejor época del año para la mayoría: el verano. Esa época en la que no tienes deberes ni exámenes, no tienes que estudiar y puedes vivir la vida más a gusto.

Cuando todavía estamos en clase aburridos y desesperados por acabar, solemos decir que no vamos a echar de menos el curso y mucho menos el instituto. Obviamente a los amigos sí, pero sabemos que nos veremos durante el verano o el curso que viene. A pesar de esto, cuando llega el día tan esperado, ese día en el que por fin eres libre (aunque en tres meses vuelvas a estar otra vez bajo normas y reglas), sientes que no puedes. No puedes despedirte de tus profesores, ni de tu clase. Te das cuenta de que acabas de terminar otro curso y de que ya nunca más estarás en ese aula ni compartirás clase con los mismos compañeros. No puedes, no quieres dejarlos, pero lo tienes que hacer.

En esos tres meses de vacaciones viajas, duermes más, ves más la tele, lees libros, quedas con tus amigos, vas a la piscina, al cine… Cuando menos te lo esperas, ya es 12 de septiembre y tienes que volver a la rutina de estudiar. No quieres, pero debes.

Vuelves a reencontrarte con tus amigos y os contáis vuestras aventuras. Te asignan tu clase y tus compañeros para el curso. Y es ahí cuando te das cuenta de que tienes todo el curso por delante y ya estás deseando que lleguen las vacaciones de Navidad, las de Semana Santa y sobretodo las de verano.

Poco a poco te vas poniendo las pilas para volver a coger el ritmo. El primer trimestre se te pasa muy despacio, el segundo algo más rápido y el tercero a toda velocidad. Te dan las notas y te acuerdas de cómo empezó todo.

Se ha acabado el curso. Ahora empieza la mejor época del año para la mayoría: el verano. Esa época en la que no tienes deberes ni exámenes, no tienes que estudiar y puedes vivir la vida más a gusto.

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