The phantom of the Opera

Mi Fantasma de la Ópera

El viernes 18 fui a ver un musical en Londres llamado “El Fantasma de la Ópera”. Por supuesto era en inglés, y con el acento que tenían, no entendí prácticamente nada. Solo cuando dijeron “Go, go now” o “I hate you”. Eso significa: “Idos, idos ahora” y “Te odio”.

El teatro estaba lleno y yo era de las únicas niñas que había; todos eran o adultos o adolescentes.  Algunas personas llevaban sus vasos de refresco, comida o incluso ¡una botella de vino!

La música sonaba en directo. La orquesta estaba en el foso. Al principio estaban ensayando y luego, de pronto, empezaron a afinar y ya supimos que pronto empezaría.

Lo que más me gusto fue cuando empezó la canción inicial. Daba un poco de miedo, pero molaba. Me acuerdo un poco de un diálogo que me impresionó:

FANTASMA- (enfadado y cantando) The Phaaaaaaantom of the Opera is heeere, inside your miiiiind.

CANTANTE DE ÓPERA- (cantando con miedo) The Phantom of the Operaaa.

The Phantom of the Opera

Una escena que me gustó mucho fue cuando estaban subastando cosas que habían quedado de un teatro y de pronto quitaron una sábana de una cosa. Esa cosa era una lámpara, y la subieron al techo con fuego y luces naranjas y amarillas.

También me gusto mucho una canción llamada “Masquerade”, que en español se traduce como “Carnaval”. Todos los personajes se disfrazaron con disfraces de carnaval. Eran 31 personajes, pero como querían llenar todo el espacio del escenario, pues pusieron muñecos con vestidos de varios colores. Estos me parecían feos, y además se notaba mucho que eran muñecos.

El musical duró 2 horas y media. En todo el espectáculo el fantasma llevaba una máscara. Al final se la quitó y toda la cara la tenía quemada. Yo creo que realmente daba mucho miedo.

El público aplaudió mucho, pero no decían “bravo” sino “yeah”. Los actores salieron varias veces a saludar y el público no paraba de aplaudir y de gritar.

Me gustaría volver a verlo, pero esta vez en español aquí en Madrid. Seguro que me enteraría mucho mejor de las cosas que dijeran.

Amor a Roma

Hola, yo soy Ana, tengo 10 años y me gusta mucho viajar. Nos hemos ido a muchos sitios, como a la India, a California, a Marruecos… pero el verano pasado nos fuimos a Roma, Italia. Lo pasamos muy bien.

El Coliseo Vimos El Coliseo, el Panteón, entre otros muchos sitios. A mis padres les gustó mucho. A mamá Roma le aviva el amor a papá, y a papá Roma le aviva el amor a mamá. Caminamos mucho, pero valió la pena. Fuimos a muchas plazas, pero había mucha gente. Teníamos que ir esquivando a la gente. Desde entonces mi padre me llama ‘Ana, la galana‘. 

Decidimos comprar una postal. Le dijimos al señor de la tienda si nos podía recomendar alguna postal bonita a buen precio y nos dijo: «Habla con mi hija, que ella te dará detalle«. Le dije a mis padres: «Yo voy«. En el mostrador algunas postales estaban boca abajo, pero yo se verlas al revés. Elegí tres que me gustaron. Una de ellas decía: «Roma le da té o pan a poeta del amor«. Le pregunté si me cobraría por un sobre y me dijo: «A ti no, bonita«.

Seguimos el paseo por el Vaticano y por el Trastévere, pues yo quería oír ese río. Me descalcé y me senté en la orilla; abajo me mojaba los pies mientras mis padres me sacaban fotos. Ya se hacía tarde y nos fuimos dirigiendo al hotel. Nos fuimos por la ruta natural, era la más tranquila. No se veía nada y entonces mi padre encendió el móvil. Nos alumbraba una luz azul. Ya encontramos el hotel. Nos dormimos pronto, pues al día siguiente salíamos para Madrid.

Las palabras que están de color rojo, forman palíndromos.

El pájaro maligno

Yo, Solemne, soy un pájaro normal y corriente al que le gustan todo tipo de lombrices, gana todas las carreras y es un buen estudiante. Pero un día me pasó algo muy extraño. Cuando estaba dando un paseo por la calle Nublesca, observando a todos lo humanos, que estaban desesperados, tristes, contentos, etc…, vi a un niño que subía a los cielos con un globo. Como encima de él caía un rayo de luz, al principio llegué que era el Señor II, el moderno, que volvía a ascender a los cielos. Luego me di cuenta de que simplemente era un niño con un globo en el cielo. ¿Qué? ¿Un niño volando? ¡Eso es imposible! Cuando vi bien el globo lo entendí todo. No estaba volando, simplemente el globo le ascendía.

Decidí llamar a mi amigo Llovente, que es todo lo contrario a lo que soy yo: a él no le gustan todos los tipos de lombrices, solo algunos; él prefiere quedarse sentadito en una nube viéndome ganar carreras; él no es para nada buen estudiante y él se llama Llovente y yo Solemne. Pero los 2  coincidimos en una cosa: somos malos con los demás, sobre todo con los humanos.

Entonces se nos ocurrió una idea brillante: hacer rabiar al niño por haber entrado en nuestro país. Nos repartimos lo trabajos: él traería la colchoneta y la comida, yo traería el cuchillo y la bebida. Cogimos todo y empezamos a desarrollar el plan. Llovente empezó a comer y a comer, en cambio yo empecé a beber y a beber. Con el cuchillo pinchamos el globo e hicimos caer al niño en la colchoneta, colocada sobre una nube.

¡Oh, oh! Llovente había comido mucho y la comida ya se había digerido. No aguantaba más y… ¡se hizo caca encima del niño! Pero en ese momento me di cuenta de que yo había bebido demasiada agua y que iba a reventar y… ¡me hice pis encima del niño! Nuestro plan había funcionado. Le sacamos varias fotos y llamamos a todos nuestros amigos para que se rieran de él. Una vez hecho eso le soltamos de la nube y cayó a la velocidad de la luz. Iba tan rápido que toda la caca y el pis se le iba por los aires. Todos nosotros nos partíamos de risa. Vimos cómo aterrizó en 3 colchones ¡ y un flotador con cabeza de cisne! Ese día nos lo pasamos pipa. ¡Nunca lo olvidaré!

Star Wars

El sábado 5 de marzo fui al cine a ver La Guerra de las Galaxias, El Despertar de la Fuerza. Igual muchos no la habéis visto y la queréis ver, así que no hablaré mucho de la historia. Me gustó mucho, aunque Luck Skywalker y la Princesa Leila estaban muy viejos. Creo que ya han pasado 30 años desde la última película.

Tiene mucha acción, y hay veces que te da un miedo… El malo (nieto de Darth Vader) es realmente malo. Sus padres son Leila y Han Solo, y por tanto su tío es Luck.

Las primeras películas que se hicieron de Star Wars fueron la 4, la 5 y la 6; luego la 1, la 2 y la 3; y ahora la 7. Dicen que quieren llegar hasta la 9, es más, ya están grabando la 8…

Hay una canción que me la recomendó una amiga. La canción se llama «No me gusta Star Wars». Sinceramente me ha parecido muy divertida. Va de un niño al que no le gusta Star Wars y a su padre le encanta. ¡Pobre niño!, tiene su habitación con muñecos de Star Wars, sábanas de Star Wars… ¡todo de Star Wars! Al final padre e hijo se van a ver la película y… se acaba la canción.

Sinceramente, os la recomiendo porque es súper chula. ¡Ya estoy impaciente porque saquen la nueva!

La Guerra de las Galaxias

Salida al espacio

Querida Sara:

Hoy estoy un poco nerviosa, pues voy a montarme en una nave espacial en menos de una hora.

En el cole, nos han enseñado el Sistema Solar, los planetas, las lunas de cada planeta… Marta, mi tutora, fue astronauta. De todos los profes que tengo, para mí, Marta es la que mejor explica sobre estas cosas. La última vez que se subió en una nave espacial fue hace dos años, justo el tiempo que lleva siendo tutora de 5º A, mi clase.

Marta dice que todavía no se ha encontrado un planeta en el cual vivan personas como nosotras, ni siquiera se han encontrado aliens o marcianos o bichos raros.

A pesar de todo lo que digan Marta, los astronautas o la estación espacial, yo creo que tenemos dobles en alguna otra galaxia; es decir, que en otro planeta, en otro sistema solar, en otra galaxia, hay alguien igual que yo, que Lucía, que Ángel, que Mariela…¡Incluso que Mónica!, mi segunda profe favorita.

Si alguien tuviera el valor de arriesgar su vida e ir a otra galaxia, podríamos saber la verdad. Yo, de mayor quiero ser astronauta y visitar esos otros sitios.

“Por favor los pasajeros que se vayan a montar en la nave espacial número 17 que pasen por la puerta 22, el despegue va a empezar. Gracias.” Esto es lo que ha dicho la señorita que está metida en el cacharro llamado altavoz. Bueno mañana seguiré escribiendo desde Marte o algún sitio de esos.

Deséame suerte, adiós.

AVRIL

La mejor recompensa

 

Era un mediodía muy soleado, sin una nube. Una señora mayor, que salía del Centro Comercial con cuatro bolsas, iba a cruzar el paso de cebra. Pero había un problema, se le caía una bolsa, la recogía; cuando recogía esa bolsa se le caía otra; cuando recogía la otra, se le caían las naranjas de la primera. No le quedaba más remedio que pedir ayuda.

La gente pasaba y nadie se molestaba en ayudar a esa pobre anciana. Unos minutos después de que la anciana perdiera la esperanza de poder cruzar un paso de cebra, pasó un niño con su abuelito. El niño, al ver a la anciana pidiendo ayuda, le dijo a su abuelo:

– ¡Abuelito, abuelito! ¿Podemos parar nuestro paseo para ayudar a esa anciana a pasar el cruce?

-No estoy seguro hijo, tenemos que ir a casa.-Respondió el abuelo con un poco de enfado.

-Venga, vamos. No tenemos prisa. Ya he acabado todos los deberes.-Dijo el niño pareciendo tener toda la emoción del mundo.

-Bueno, está bien. Vamos a ayudarla.

-Disculpe, señora, nos gustaría ayudarla a cruzar.-Dijo el niño con cara amable.

-Muchas gracias, pequeño. ¿Puedes cargar esta bolsa? Señor, ¿puede con esta otra?

-Sí.-Respondieron los dos.

-Pues marchando.-Dijo la anciana con mucha felicidad.

Cruzaron los tres y, además el abuelo y el niño ayudaron a la anciana subiendo las bolsas a la casa, que estaba a cinco minutos del paso de cebra.

-Mira pequeño, te voy a dar este regalo.-Dijo la abuela con cariño.

-Muchísimas gracias, pero no puedo aceptarlo.-Respondió el niño amablemente.

La señora insistía y, al final, el niño lo cogió y lo abrió. ¿Qué era eso? ¿Una bola de cristal? Si, lo era. Y ¿por qué se lo había dado? Cuando el niño se lo quiso preguntar, la señora desapareció. ¿Cómo ha podido hacer eso? ¿Era una bruja?

 

La música

Para mí, la música es lo mejor que hay en el mundo. No hay otra cosa más bonita. No es por presumir, pero yo estoy en el C.P.M.A.S., o sea el Conservatorio Profesional de Música Arturo Soria. Ya llevo 3 años, estoy en tercero de Enseñanzas Elementales.

Toco la viola. Mi profe se llama Carlos. Hace unos días, tuve un concierto. Yo creo que me salió bien a pesar de estar un tanto nerviosa.Toqué una Gavotta de Bach.

El 18 de mayo tengo otro concierto con la orquesta de cuerda de Enseñanzas Elementales en el Auditorio de Madrid. Os propongo que vengáis; no solo va a tocar mi orquesta, no, sino todas las orquestas del conservatorio. Va a ser espectacular. El año pasado fui, pero solo a ver, no a tocar, pero este año… ¡TOCO!

Viola

El martes 1 de marzo, fui al Auditorio Nacional a ver a Lang Lang. Seguro que habéis oído hablar de él. Para los que no sepan quién es este artista os lo explicaré. Lang lang es un gran pianista. Toca canciones súper difíciles. Yo no he visto a ninguna persona en el mundo que mueva las manos tan rápido como él.

De verdad, os animo a que toquéis un instrumento o, al menos, que os inspiréis con la música. Yo creo que no hay cosa más relajante y bonita que la música.

 

 

El bizcocho de la abuela

A veces, en mi casa, hago bizcochos de chocolate, manzana… Pero para hacerlos es necesario una base; es decir, que hay que hacer un bizcocho natural y luego echarle los complementos que tú quieras. Esta «base» me la enseñó mi abuela Angelines; si habéis leído el post llamado «La vieja travesura», pues es la misma.

Aquí está la receta:

UTENSILIOSBizcocho
1 Varilla
1 Bol
1 Recipiente para el horno
1 Batidora eléctrica
1 Espátula

INGREDIENTES
1 Pedacito de mantequilla
3 Huevos
1 Yogur
2 Vasos de azúcar
1 Vaso de aceite de girasol
3 Vasos de harina
1 Sobre de levadura
Complemento (chocolate, manzana…)

ELABORACIÓN
En un bol, echamos los huevos, el yogur y el contenedor del yogur lo utilizamos como vaso para el azúcar y el aceite. Batimos con la batidora eléctrica durante un par de minutos. Encendemos el horno a 200ºC. Después vamos añadiendo la harina y la batimos con la varilla. Tras el segundo vaso añadimos la levadura. Si queremos echar chocolate, manzana, o algún complemento, ahora es el momento. Una vez que está todo bien mezclado y sin grumos, lo echamos en un recipiente previamente embadurnado de mantequilla. Lo metemos al horno donde lo dejaremos 35-40 min. a 180ºC.
Una vez hecho lo podemos decorar con lacasitos, galletitas…

Espero que os haya gustado y que lo hagáis en casa.

La vieja travesura

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, cuando mi abuela era pequeña, ocurrió algo muy gracioso.

Ya era tarde, las diez de la noche y mis bisabuelos estaban acostando a mi abuela y a su hermano (mi tío abuelo). Se iban a ir al cine para ver la película más famosa en esos tiempos: “Lo que el viento se llevó”.  Una vez que mis bisabuelos se fueron, empezó la fiesta en casa.

Mi abuela cogió un colador y se lo puso en la cabeza como si fuera un casco; mi tío cogió una espátula y la usó como espada. Después de eso, mi abuela y mi tío se escaparon por la ventana. Mi tío le puso una bufanda a mi abuela en la tripita para que no se enfriara.

Cerca de su casa había unas casitas pequeñas, de madera. Eran las casas de los guardias que vigilaban el ayuntamiento. En el suelo había una pequeña hoguera. Mi abuela y mi tío se pusieron alrededor para calentarse. Mi abuela se puso a cantar; tenía la voz muy aguda, pues tenía cinco años y las voces de las niñas pequeñas siempre suelen ser así.

Un guardia que estaba cerca de ellos se acercó. Al parecer, el hombre les conocía. Era el compañero del Sr. Alfaro, padre de los niños. Los tres se empezaron a divertir. Desde lo lejos se oían grandes carcajadas.

Entonces mis bisabuelos caminaban por los montes que rodeaban esas casitas. Mi bisabuela oyó un canto. La que cantaba tenía una voz parecida a la de su hija Angelines. Cuando se acercaron, efectivamente, era ella. Mis bisabuelos les habían pillado. Afortunadamente, no les regañaron ni les castigaron. Mi bisabuela cogió en brazos a mi abuela, porque al ser pequeña, ya se estaba durmiendo. La casa estaba cerca y enseguida todos se metieron a la cama.

Algeciras

Después de Roma, me fui a Algeciras. Era un hotel súper guay, tenía: una piscina, un parque para niños, una mini pradera verde con pinos muy altos y por supuesto la habitación. Yo tenía la 326, era muy bonita. Había dos camas, un baño, un armario GRANDE con caja fuerte y una terraza. Desde ahí se veía toda la pradera y el parque, ¡hasta se veía la piscina!

Fuimos a muchas playas. El agua esta fría, pero transparente.  Fuimos a la playa de Trafalgar, a la de Roche, a la de AlgecirasValdevaqueros… bueno un montón. 

A mí, me gustaron todas, pero especialmente, la de Valdevaqueros.  Me pareció impresionante, porque aparte de que había una tormenta de arena y te cortaba la piel; era asombroso. En esa playa, al hacer tanto viento había un montón de personas haciendo Kite Surf, un deporte súper chulo, (me imagino). Pero lo más impresionante era que había muchas personas volando, pero de repente se calmó el viento y todos bajaron como bichos a la orilla del mar.

Todo el viaje fue muy bonito, me gustó mucho. Me gustaría volver y visitar todas la playas que nos quedaron por ver.